Cerro Punta Horizonte

18 mayo, 2014 Comments (1) ALTA MONTAÑA, MONTAÑISMO, Relatos

EXPEDICION VOLCAN PALOMO FEB 2015

Dentro de un bar, en una concurrida esquina de la ciudad de San Fernando, nos mirábamos las caras disfrutando de una buena comida. Atrás quedaban los 10 días que vivimos dentro del glaciar Universidad en el mes de Febrero de 2015.

El Volcán El Palomo debe su nombre a la forma que le dan sus glaciares, semejantes a las alas de un palomo. Este volcán tiene una altura de 4850 m. sobre el nivel del mar. El Palomo es un extinto estratovolcán que esta en Chile, se ubica en la provincia de Cachapoal, Región de O´Higgins, al norte del volcán Tinguiririca.

Hace algún tiempo, escribí sobre el proyecto bajo la incertidumbre de si el mismo podría llevarse a cabo o no. Al final todo conjugó a nuestro favor y gracias al apoyo de muchas personas, logramos instalarnos, el 19 de febrero, a los pies del glaciar.

El lugar era increíble. Montañas preciosas rodeaban un valle que se perdía a lo lejos en dirección al mar, y que para adelante solo nos presentaba una masa glacial intimidante e infinita.

De ahí en adelante, el ánimo siempre estuvo en alto, pese al cansancio que acumulábamos luego de cada día, ya hubiese sido por el porteo o luego de perdernos en los laberintos que nos proponían las grietas que debíamos sortear. Sin embargo la emoción la llevamos latente en nuestra garganta, y cada tanto en tanto, las expresiones de admiración por el lugar en que nos encontrábamos rompían el sonido monótono de nuestros crampones.

Por fin, luego de seis días avanzando una y otra vez, entre un campamento y otro, pudimos llegar al que sería nuestro campamento final, en donde buscaríamos atacar desde ahí, la cumbre del Volcán Palomo.

El grupo estaba inquieto, ya que los reportes del clima no nos auguraban una jornada muy tranquila. De hecho decidimos aplazar el día de ascensión a la cumbre, esperando una mejor visibilidad, lo que modificó nuestros planes, pero como sabemos, son sucesos esperables.

Despertamos tipo 4 am, y el cielo nos daba una tregua. Las estrellas brillaban y el ambiente estaba calmo. Tomamos desayuno y cargamos el equipo necesario. Salimos hacia el Palomo a las 6 am, desde nuestro campamento en el Universidad. Ya alcanzado el glaciar Cortaderal, decidimos encordarnos porque el campo de penitentes ofrecía un obstáculo importante para la visibilidad de grietas, por lo que el cruce fue lento y tortuoso, y más al final cuando tuvimos que aumentar la precaución ante tamaños vacios en el hielo.

Por fin nos adentramos en tierra derecha al poner nuestros pies en la ladera del volcán, y de ahí en más, solo fue seguir adelante, dándonos ánimo y poniendo más corazón que nada, porque el cansancio empezaba a mellar nuestra voluntad.

El día nos acompañaba. El sol brillaba y ya solo nos separaban metros de la cumbre. La masa de glaciares se desplegaba a nuestros pies de manera majestuosa, brindándonos postales únicas. Hacia un lado el Cortaderal, al fondo el Universidad, hacia el otro lado, el Cipreses, y frente a nosotros la cumbre del Alto Los Arrieros, que nos invitaba a seguir soñando.

Por fin llegamos a la cumbre, los abrazos y emociones se multiplicaron y la alegría tomaba el protagonismo entre nosotros. Fotos, escritos, comida, etc., nuestros ojos no paraban de maravillarse, y el gozo en nuestros corazones era total. Más de 8 meses esperando este momento, que pocas veces visualizamos como viable, y ahí estábamos, convirtiéndonos en la expedición número 25 en alcanzar la cumbre.

Cerca de las cuatro emprendimos el retorno pensando en que todo iba a ser más fácil, sin embargo el cansancio ya era una realidad y la bajada fue lenta. Al llegar al Cortaderal, la motivación era poca para enfrentarnos nuevamente a ese campo de penitentes que se presentaba entre nosotros y el paso hacia el Universidad. A lo lejos, detrás de la Gran Torre del Cortaderal, una nube negra nos avisaba que el día bonito llegaría a su término. Ya nadie hablaba, solo automáticamente avanzábamos echando maldiciones internas contra la imposibilidad de pisar bien, en un tramo de al menos dos horas y media. De vez en cuando igual se escuchaba un grito a lo lejos que decía ¡¡Vamos cabroooos!!.

Llegando al portezuelo que une al Cortaderal con el Universidad, la noche y la nieve cayó sobre nosotros. Sacamos nuestros frontales para enfrentar la última parte y cruzar las últimas gritas antes de poder afirmar con calma, que a eso de las 22:30, ya estábamos seguros en nuestras carpas.

Ya el reporte del clima, si bien nos dio la tregua deseada, se había confirmado, y luego de conversar entre nosotros, decidimos bajar y abandonar los otros objetivos que nos habíamos propuesto, acortando en dos días nuestra estancia en el glaciar.

El día siguiente emprendimos el regreso, pasando nuevamente por lugares con los cuales ya estábamos familiarizados. Así la última noche la pasamos “en tierra”, a los pies del hielo y disfrutando de una buena conversación con los amigos.

La mañana se presentaba prístina, sin embargo, a las pocas horas, se desató la tormenta prometida, y sin poder prepararnos mucho tuvimos que emprender la retirada mojados enteros y lo más rápido posible.

Así se despedía el glaciar de nosotros, sin embargo el recuerdo que nos queda es el de una experiencia única, con un grupo único y en un lugar único.

Queremos agradecer en especial a nuestro club (Rama de Montaña U. de Chile) por apoyarnos y confiar en nosotros. A Elvis Acevedo y Ricardo Hernández por el incentivo y la ayuda prestada. A Arturo Troncoso por la buena onda y en especial a nuestros amig@s y familiares.

 

Andrés Pinto Espinosa

One Response to EXPEDICION VOLCAN PALOMO FEB 2015

  1. Christian dice:

    Excelente relato. Felicitaciones!

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